de porqué no escribo.

Mientras se linkean unas ondas de la chamba, escucho "keep talking" a un volúmen, seguramente, poco saludable y tomo café que traje de mi casa (de mi casa lejana.. el del tesoro incompartible... ok tal vez les ofrezca un poco, pero sólo porque me caen bien) 
Decidí que tal vez necesito explicar porqué ya no escirbo...
la razón es super sencilla: No tengo tiempo!
Tengo tanta estupidez que decir... pero no... simplemente no hay tiempo.
Espero tener algo más decente qué contar en la semana... por ejemplo, lo icómoda que es mi "zona de confort"... y cuántas ganas tengo de salir de ella...
O de lo bien que saben las palomitas del estadio...

Terminaron de linkearse... así que se me acabó el tiempo.

No aquí.

Esta ciudad sabe a lágrimas.
No precisamente de tristeza... nostalgia tal vez...
Sabe a -de mí-
A música, niños, burbujas y mariposas.
Sabe a ganas de quedarme, a que puedo hacer todo lo que yo quiera; sabe un poco a libertad.
(Seguramente es porque aquí no tengo oficina)
Puede sentirse raro pero es como... si tuviera permiso de ser yo... un yo que normalmente no soy.
(The new Marge!)
Sin pena, sin miedos de estar sola.
La última vez que vine me hicieron falta unas burbujas.
Esta vez encontré y me llené de amigos.
¡Qué fácil es hacer reír a un niño!
Qué sensación tan... -no sé- 
Platicar con la viejita que vende servilletas, con los gringos que no se pueden comunicar con la mesera, los musiquitos que me invitaron a cantar (cuando escribo no me doy cuenta si empiezo o no a cantar... mucho menos a qué volumen).
Una moto escandalosa me desacomodó el paisaje un rato, pero todo regresó a su lugar con mas... ni siquiera sé qué es... (es lo mismo que tienen las canciones de Madeleine Peyroux, lo mismo que tiene la lluvia en la cara cuando todavía hay sol)
El sol, las flores, la plaza... ¡Qué frío hace aquí!
¡Qué ganas de saber de ti!

Aeropuerto

A Humberto
por confundir el horario.


Tengo una amiga nueva.
Alondra, tiene 4 años y no encuentra a su mamá.
No la está buscando y no está asustada.
Tiene colitas y una gorra de Dora la exploradora puesta al revés, muy hip-hopera, maleta azul, sudadera verde retro y dos lémures de peluche.
Se está comiendo una paleta sentada a un lado de mi.

En la banca de al lado están Alicia y su novio. 
Él habla por teléfono y ella toma café.
Perdieron en vuelo.
Él se ríe, y Alicia se enoja cada vez más con él. Ya no quiere café.
La señora que está parada enfrente se ve cansada. Siempre es lo mismo. Ya está harta de esto.
Se agarra la panza con cuidado; está embarazada.

Alondra está cantando.
El novio de Alicia se entretiene con la canción... se la sabe.

La embarazada se fue.

Acaba de llegar un vuelo y la gente empieza a acumularse.
Taxis.
Maletas.
Ruido.

No dura mucho.

Ya no están.

Del otro lado están unos novios. Se besan. A él no le cabe la sonrisa en la cara. Ella habla mucho y mueve las manos; él la ve y no dice nada; sonríe.
Ella acaba de llegar.

Otra vez silencio.

Alicia come nieve. ya se ríe.

Se escucha un bebé llorando y a alguien diciendo que "aquí está haciendo muchísimo calor" hay, por favor! es febrero... ¡no hace calor!

Yo estoy sentada en el piso y los veo pasar. No sé porqué tengo la misma sensacion que tenía en el hospital cada vez que llegaba a ver a mi mamá.
Es rarísimo.
Como ser invisible.
Como espectador.

Se vuelve imposible no escuchar las conversaciones ajenas.
Historas incompletas. principios o desenlaces.

Creo que por eso me gustan... 

Se acabó mi cigarro.
Vuelvo adentro.

Ah... sí... después de un rato (largo) llegó la mamá de Alondra... un mar de lágrimas. pobre mujer! Alondra se fué. Su papá no vino.

Pijamas

Mi mamá me dijo alguna vez "nena, puedes perder hasta el equilibrio, pero nunca el estilo"
Siguiendo el sabio consejo de mi madre ahora tengo un putazo tamaño XXL en la pierna (choqué con un sillón y una mesa) con estilo, claro.
No entiendo cómo logré perder mi pijama.
Normalmente pierdo la paciencia (sobre todo en la oficina), la decencia... que igual debería perderla más y más seguido -estúpida moral difícil de distraer-
Pierdo también el equilibrio, La bolsa (tantas veces), LAS LLAVES, hasta la memoria (en ocasiones etílicamente propicias... y también en cualquier otro momento...)
pero, la pijama?
¿quién pierde la pijama?
Al parecer yo.
Hoy, sin pijama, pero siempre, SIEMPRE con estilo...


Esto lo escribí no sé cuando... hace poco, supongo pero estaba perdido en mi cuaderno... 
Quisiera recordar cuándo perdí mi pijama... Sigo sin ella.